Articulos

LA MADRE QUE NOS SIGUE MIRANDO

Posted by Ministerio de Comunicaciones de la rcc-li on 20 Ee octubre Ee 2020 a las 14:25

RENOVACION CARISMATICA CATOLICA


DIOCESIS ROCKVILLE CENTRE


MES MARIANO OCTUBRE 2020


LA MADRE QUE NOS SIGUE MIRANDO


Los arquitectos de la catedral de Reims, en Francia, colocaron un enorme vitral en el ábside de esa bella

Iglesia. El día de la Asunción cuando sale el sol, ilumina el vitral y luce radiante la escena de la ASUNCION

DE MARÍA AL CIELO.


De nuestros antepasados queremos conocer los datos más importantes acerca de su vida, abuelos,

bisabuelos, parientes. De María quisiéramos conocer muchos más detalles de los que encontramos en el

Evangelio. Lastimosamente, la última vez que el Nuevo Testamento se refiere a la vida de María en la tierra,

es el día de Pentecostés, cuando la presenta en el Cenáculo en compañía de los Apóstoles y discípulos.

De aquí que tenemos que acudir a urgar la tradición de nuestros escritores de los primeros siglos: de los

Padres de la Iglesia; de los que estuvieron más cerca de los Apóstoles.


San Juan Damasceno nos narra que María murió más o menos a los 72 anos, cuando la sepultaron, faltaba

el Apóstol Tomas. Cuando llego Tomas fueron al sepulcro y no encontraron el cadáver. Todos aceptaron

pacíficamente que María había sido llevada al cielo. El mismo Santo afirma que fue enterrada en el Huerto

de Getsemaní. Esto lo confirma San Dionisio, un testigo presencial en su carta a su amigo Timoteo.

La fiesta de la Asunción de María se celebra desde hace unos 1500 anos, desde el siglo V. En la tradición de

la Iglesia, se ha sostenido que María fue llevada al cielo en cuerpo y alma. Algunas tumbas de apóstoles

fueron veneradas. Ningún lugar del mundo, reclamo tener los restos mortales de la Virgen María. La

tradición de la Iglesia ha aceptado, desde hace siglos, que la Virgen María fue llevada al cielo en cuerpo y

alma.


LA PAGA DEL PECADO


Dice la carta a los Romanos, “La muerte es la paga del pecado” Rom 6,23. Todos los que hemos pecado, un

día tendremos que morir. Nuestro cuerpo de descompondrá en el tumba. Es la ley humana.

La Virgen María a la luz de la Biblia, es la “llena de Gracia”, la “bendita entre todas las mujeres”. Es un caso

totalmente aparte. Dios decide enviar a Jesús para redimir a los hombres, entonces prepara a una mujer

para que sea el vehículo por medio del cual llegue Jesús al mundo. A la llena de Gracia, la redime

anticipadamente, caso único, irrepetible en la historia. Dios la dispuso para que fuera la guardadora en su

seno de la misma divinidad. En esto, no tuvo ningún merito la Virgen María, ella fue la agraciada de Dios. Su

merito consiste en haberle dicho SI en todo a Dios.


Por voluntad de Dios, María fue redimida anticipadamente, fue preservada del virus del pecado original. Por

eso la llamamos CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL, Inmaculada Concepción. La muerte de la Virgen María

fue como la de Jesús; algo momentáneo para resucitar inmediatamente. San Juan Damasceno decía: “Como

iba a gustar la corrupción de la muerte, aquella de quien broto la vida?”.


En el Antiguo Testamento, lo mas santo que tenía el pueblo lo guardaban en el Arca de la Alianza: Las tablas

de la Ley, el Mana, la Vara de Aarón. El Arca de la Alianza por orden de Dios, estaba fabricada con madera

incorruptible. María no guardo un símbolo, sino a la misma divinidad. Fue Arca del Nuevo Testamento de

Jesús, Dios, que se encarno en su seno. No fue tocada ni un solo instante por el Espíritu del mal, porque su

cuerpo debía contener a la misma divinidad.


Esto llevo a las primeras generaciones de cristianos a no hablar propiamente de la muerte de María, sino de

su “dormición”. La fiesta de la Dormición de la Virgen María es una de las fiestas más antiguas de la Iglesia.

En la Biblia se describe magníficamente el momento solemne en que Salomón preparo un trino junto al suyo

para su madre. El rey sabio, salió al encuentro de su madre y le puso sobre la cabeza una diadema,

mientras todo el pueblo la ovacionaba. Esta estampa bíblica no es sino un pálido reflejo de lo que fue la

glorificación de la Virgen María.


La que le había dado su cuerpo a Jesús, no iba a sufrir la lobreguez de una tumba. San Agustín decía: “Una

misma carne es la de Jesús y María; glorificada una, tenía que ser también glorificada la otra.”


EL DOGMA


Los padres de la Iglesia desde remotos tiempos comenzaron a referirse a la Virgen María, como la nueva

Eva. La antigua Eva colaboro con Adán para traer muerte; la raza humana fue dominada por el Espíritu del

mal. María es la nueva Eva, a la par de Jesús, a quien la Biblia llama el nuevo Adán. María es la principal

colaboradora de Jesús en la lucha contra el espíritu del mal. Jesús en su cruz vence al mal y al pecado y es

glorificado. Maria por ser la principal colaboradora, anticipadamente, es glorificada. Todos nosotros los que

estamos en Cristo, esperamos lo mismo que María, ser glorificados en cuerpo y alma, al final de los tiempos.

Esa es la promesa de Jesús para todos sus seguidores.


“La Asunción de María no se menciona en la Biblia”, alegan algunos no católicos. Tampoco en la Escritura se

hallaba lo que se debía hacer respecto a la circuncisión, en el caso de los paganos que se convertían al

cristianismo. La Iglesia tuvo que reunirse en el Concilio de Jerusalén para resolver este problema. La Iglesia

estaba segura de que Jesús la había prometido la asistencia del Espíritu Santo en los asuntos concernientes

a la Fe. Después de intensa oración y un dialogo bastante caldeado, llegaron a un acuerdo. “Le ha parecido

bien al Espíritu Santo, y a nosotros” fue la expresión que empleo la Iglesia primitiva para dar a entender que

se sentía guiada por el Espíritu Santo al definir que la circuncisión no era indispensable para la salvación.

Con relación a la Asunción, se siguió el mismo proceso. Desde un principio la Iglesia no hablo de la muerte,

sino de la dormición de María. La tradición hablo de la Asunción de María. Fue la creencia firme de la Iglesia

a través de los siglos, hasta que la Iglesia se sintió preparada para declarar el dogma, después de consultar

a teólogos, universidades, obispos, sacerdotes y laicos. Fue el Papa Pio XII a quien le toco recoger el

discernimiento de la Iglesia a través de los siglos. La declaración dogmatica afirma que María después de su

vida mortal fue llevada en cuerpo y alma al cielo. No se especifica nada acerca de la manera como María fue

Asunta al cielo.


MAS CERCA DE NOSOTROS


Las primeras comunidades cristianas cada día se fueron encontrando más y más, con María. En el Cenáculo,

María acompaño a la Iglesia que se manifestó en Pentecostés. Para los primeros cristianos María era la

representación más viva de lo que debía ser un seguidor de Jesús. Fueron descubriendo su Santidad, como

nosotros vamos descubriendo a Santos que viven entre nosotros. Asunción no indica que María ya no está

con nosotros, que se alejo de la Iglesia que Jesús le encomendó como madre. Cuando Jesús había ascendido

a los cielos, los apóstoles y discípulos, nunca en sus escritos se lamentaron de que Jesús no estuviera con

ellos. Lo sentían más presente que antes por medio del Espíritu Santo. Ahora, tenían, como nunca, poder

para predicar y hacer milagros. Expulsaban demonios y curaban enfermos, creían fielmente que Jesús

permanecía entre ellos.


María, ahora que está junto a Jesús, glorificada, se encuentra más cerca de nosotros; como la madre que ha

muerto y que desde el cielo ruega por sus hijos. Así le debemos sentir y experimentar.

Las imágenes de María, curiosamente casi nunca miran hacia el hijo que lleva en brazos. Nos miran a

nosotros. Su hijo ya esta glorificado; no necesita cuidado. Su mirada va hacia nosotros, sus hijos todavía

peregrinos. Nos mira, nos cuida.


Las imágenes de María, son testimonio del sentir popular y teológico. La madre que nos mira, cumple su

oficio de madre de La Iglesia, que le encomendó Jesús.


EL CUERPO MISTICO DE CRISTO


Pablo describe a la Iglesia como cuerpo de Jesús. Todos ocupamos un lugar; somos miembros. Todos los

que estamos en Cristo, nos intercambiamos nuestros tesoros espirituales. Nuestros difuntos están con

Cristo; oran por nosotros. Nosotros oramos por ellos.


Es inconcebible que una madre que ha pasado a la eternidad y esta con el Señor, se olvide de sus hijos de la

tierra. Más que nunca, ora por ellos. Esa es la comunión de los Santos. Maria, glorificada, ora por nosotros.

La carta a los Hebreos describe a Jesús como sacerdote que ora por nosotros ante el Padre. María siempre

está junto a Jesús. Ella se une a la oración suplicante de Jesús por nosotros. Por eso le pedimos que nos

acompañe con su oración. María está unida a la oración de la Iglesia, como en Pentecostés.


NOS ENSEÑA A IMITAR A JESÚS


El poeta Dante escribió que el rostro de María es el que más se asemeja al de Jesús. Por ser su madre, su

mejor imitadora. La Santidad consiste en que la imagen de Jesús vaya apareciendo en nosotros. María es la

que mejor imito a Jesús.


San Juan, en el Apocalipsis, cuenta una visión que tuvo. Contemplo a una mujer vestida de sol. La luna a

sus pies, doce estrellas como corona. Ap 12. Esa mujer representa a la Iglesia glorificada en el cielo. La

representante típica de la Iglesia es María, la mejor seguidora de Jesús, el miembro más eminente del

cuerpo de Jesús.


María esta vestida de sol. Ella no tiene luz propia, Toda su gloria le viene de la luz de Dios, que la lleno de

gracia y la hizo bendita entre todas las mujeres.


María tiene a sus pies la luna, símbolo de la variable, de lo pasajero. Luzbel se creyó luz, y no reconoció que

su luz venia de Dios. María no se cree la luz, ella es la esclava del Señor. Su luz viene de Dios, por eso

glorifica a Dios. Ella nos ensena a escuchar la palabra, a guardarla y vivirla, a dejarnos guiar por el Espíritu

Santo.


Invitamos a María a nuestras vidas en momentos de alegría, como en las Bodas de Cana, en nuestras

fiestas, en nuestros gozos. En los momentos de tribulación, la queremos junto a nosotros, como Cristo la

tuvo junto a su Cruz. En momentos de oración, ella esta como en el Cenáculo, en medio de nosotros,

animándonos, acompañándonos en nuestra alabanza a Dios. María que nos mira desde sus imágenes, es la

madre que desde el cielo, piensa y ruega siempre por sus hijos.

Categorías: Ninguna

Añade un comentario

¡Vaya!

Oops, you forgot something.

¡Vaya!

Las palabras que has introducido no coinciden con el texto. Inténtalo de nuevo.

Already a member? Iniciar sesión

0 comentarios